"La Muerte de las mujeres en la cultura pop"
La muerte de las mujeres en la cultura pop es un motivo que atraviesa géneros, épocas y lenguajes visuales. Esa figura (la mujer detenida en un instante final, entre la caída y el silencio) aparece con insistencia en el cine, en las series, en los videoclips, en la fotografía y en el arte moderno. No siempre se trata de violencia real; a veces es metáfora del desgaste, del abandono, de la pérdida emocional. Pero su persistencia convierte esta imagen en un espejo cultural que vale la pena observar con cuidado.
"Laura"
"Top of the like"
"The Killing"
Los videoclips, en cambio, han llevado esta imagen a un terreno más simbólico y estético. En Born to Die de Lana del Rey, la muerte aparece rodeada de lujo y decadencia, más como un estado emocional que como un hecho. En otros casos, el cuerpo femenino se muestra suspendido, flotando, tendido en poses que recuerdan a la iconografía romántica del siglo XIX. Y dentro de este amplio espectro visual, hay escenas que, sin proponérselo, evocan obras de arte cargadas de tragedia.
Escena del videoclip "Look what yo made me do"
Cuadro "El suicidio de Dorothy Hale" de Frida Khalo
El arte, por supuesto, ha tratado este tema con mayor profundidad. El caso de Frida Kahlo y su cuadro El suicidio de Dorothy Hale es especialmente conmovedor. Frida retrata a la actriz en tres instantes sucesivos: la caída, el impacto y el cuerpo inmóvil. No hay morbo, ni búsqueda de espectáculo. Hay compasión, una especie de respeto sagrado hacia la tragedia ajena. A Dorothy no se la convierte en símbolo vacío; se la devuelve a su individualidad. La pintura, aunque dura, honra a la mujer real detrás del suceso. Algo similar ocurre con las fotografías inspiradas en Ofelia, desde los lienzos prerrafaelitas hasta las versiones contemporáneas de Gregory Crewdson o Annie Leibovitz: la mujer sumergida en agua, rodeada de flores, suspendida entre vida y muerte, imagen que sigue devolviéndonos belleza y melancolía al mismo tiempo.
¿Por qué esta figura persiste? Quizá porque, desde siempre, la representación de la muerte ha sido un intento de comprender el misterio que la rodea. Y en la cultura pop, la mujer muerta (o casi muerta, o simbólicamente caída) se convierte en un cristal donde se refractan emociones humanas universales: miedo, pérdida, deseo de proteger, fascinación por lo frágil, nostalgia por lo que se apaga. No es necesario suponer malas intenciones ni señalar culpables. La imagen existe porque conmueve, porque golpea, porque abre un relato sin necesidad de palabras.
Cuando estas representaciones se abordan con sensibilidad, pueden convertirse en homenajes, en ejercicios de memoria, en reflexiones sobre lo que se quiebra y lo que queda. Cuando se utilizan sin cuidado, sí pueden reducir a la mujer a un simple recurso visual. Pero el equilibrio no depende del género de quien crea la imagen, sino de la mirada: de la capacidad de tratar el dolor ajeno con humanidad.
Tal vez esa sea la razón por la que esta figura sigue regresando. Porque, aun envuelta en tragedia, la muerte femenina en la cultura pop no sólo habla del final, sino del deseo (humano, profundo) de entender algo que siempre se nos escapa. Y allí, entre la estética y la emoción, entre la caída y el silencio, es donde este motivo conserva su fuerza.
Gara Lacaba Toledo











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